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lunes, 19 de marzo de 2012

ENTIERRO DE AGUSTIN RUEDA

 
El 18 de marzo de 1978 es enterrado en Sellent (Bages, Cataluña) el joven anarquista, asesinado a golpes en la prisión de Carabanchel (Madrid), Agustín Rueda Sierra. Desde primeras horas de la mañana la situación en Sellent y a toda la cuenca minera era de huelga general. Los establecimientos comerciales abrieron durante algunas horas para evitar el desabastecimiento durante el fin de semana. Sobre las cuatro de la tarde se concentraron más de 3.000 personas al barrio minero de La Botjosa, donde había vivido Agustín Rueda. La comitiva cubrió después en absoluto silencio los dos kilómetros que separan esta zona del centro de la localidad. Una bandera roja y negra de la CNT y otra negra anarquista, así como varias pancartas alusivas a la muerte de Agustín Rueda, presidían la manifestación.

 Los manifestantes no corearon ningún eslogan. Una comisión se dirigió hasta el depósito de cadáveres y trajo a cuestas el féretro, cubierto con una bandera de la CNT, hasta el nicho donde el cadáver fue inhumado. Enric Marcos, secretario del Comité Regional de Cataluña de la CNT, pronunció unas palabras de condena del asesinato del joven libertario y los presentes entonaron A las barricadas. El sepelio fue constantemente vigilado por fuerzas de la Guardia Civil. Este mismo día también se conoció el texto de una carta abierta que Agustín Rueda había dirigido a la opinión pública a través de un excompañero de celda de la prisión de Girona, donde había sido internado antes de ser trasladado a la de Carabanchel.

 En esta carta Agustín Rueda denunciaba la política del Gobierno en materia penitenciaria, que no ha mejorado las condiciones de vida, alimentación, asistencia médica, cultura y tratamiento que los presos reciben. También hace un llamamiento a la sociedad y subraya el carácter no peligroso de los presos comunes, que han llegado a su situación a consecuencia del fascismo; pide una oportunidad para que los reclusos puedan rehabilitarse, así como un indulto que les brinde la posibilidad de transformar la existencia en libertad como un derecho que les pertenece. La carta acaba reiterando la petición de indulto, la reforma del código penal y del sistema de instituciones penitenciarias y la legalización de la Coordinadora de Presos En Lucha (COPEL).