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viernes, 30 de septiembre de 2016

URGENTE: AGRESION A DOS COMPAÑEROS POR PARTE DEL REPARTIDOR DE LA SANTINA


URGENTE: Agresión a dos compañeros por parte del repartidor de La Santina.

En la mañana de hoy han sido agredidos dos compañeros del sindicato al acercarse, uno de ellos, al repartidor de la Cafetería La Santina, que se encontraba arrancando los carteles de la campaña, a instarle a que depusiese su actitud. El repartidor ha respondido clavando un destornillador en el brazo de uno de los compañeros y sajando con el mismo la mano del otro compañero, que acudió en su auxilio. Los dos compañeros ya han sido atendidos por los servicios sanitarios y se encuentran bien.

Este gravísimo hecho supone un salto cualitativo en la escalada de actitudes antisindicales por parte de la empresa, que no ha dudado en buscar la confrontación abierta, en usar la provocación y en proferir amenazas contra las personas que mostraban su solidaridad con los trabajadores que reclamaban sus salarios no cobrados. Por ello, os convocamos al pasacalles ya programado para esta tarde.

Nosotras, a diferencia de la Cafetería La Santina, sabemos que la razón está de nuestro lado y que nos asiste la fuerza de la unión y, por ello, no necesitamos usar la fuerza bruta. Sabemos que, como han hecho siempre, durante el pasacalles convocado para esta tarde nos intentarán provocar una vez más, y por ello os animamos a mantenernos firmes en nuestra posición, a ignorar las provocaciones y a demostrar que la fuerza de la razón y de la unión de la clase trabajadora, es la más poderosa de las armas y que no conseguirán ni amedrentarnos, ni hacernos salir de nuestra estrategia por ningún método posible. Que cada golpe recibido nos refuerza en nuestra posición y nos convence de la necesidad de seguir luchando contra un mundo en el que, como ha sucedido hoy, un trabajador es capaz de agredir a una persona para defender los intereses del mismo jefe que le está robando día tras día.

Por todo esto, dada la excepcionalidad de los acontecimientos, os convocamos —con la mayor de las urgencias— a las 20h en el Ambulatorio de Pumarín, para asistir al pasacalles y así sumar a la solidaridad con los trabajadores, el explícito y contundente rechazo a esta empresa y sus prácticas, propias de los años 20 del pasado siglo, así como el apoyo social total a los compañeros agredidos.

Contra el esclavismo laboral y la represión al sindicalismo de clase, por la solidaridad y el apoyo mutuo.

Para demostrar una vez más que si nos tocan a una, nos tocan a todas, ¡acude!.

NUESTRA MEJOR ARMA, LA SOLIDARIDAD

Fuente: CNT-AIT  GIJON

LOS MINEROS QUE INTENTARON REPRIMIR EL GOLPE FRANQUISTA RECIBEN SEPULTURA DIGNA 80 AÑOS DESPUES


Los mineros que intentaron reprimir el golpe franquista reciben sepultura digna 80 años después

Lo último que ha hecho en su vida Lida Salgado ha sido dar una muestra de ADN para identificar el cuerpo de su padre, Francisco, asesinado en una emboscada en su intento por reprimir la sublevación franquista en 1936 en La Pañoleta, a las puertas de Sevilla. Este jueves, en una cajita de madera marrón, fue enterrado en un mausoleo en el cementerio de Camas junto con los restos de ocho miembros de la columna minera de Huelva y cinco víctimas más de la represión halladas en otra fosa.

 Suena Song of the birds, de Pau Casals, interpretada por una chelista. Un avión atraviesa el cielo. Francisco Salgado Mariano, Domingo Pavón Fernández, José Palma Pedrero, Cayetano Muñoz Maestre, Domingo Pachón y un desconocido, y otro, y otro, y otro y otro más. Uno a uno son introducidos en el panteón. “Los que dieron su vida en defensa de la libertad, la democracia y la república”, reza una placa presidida por un algarrobo, el árbol que quitó el hambre a muchos de ellos en otros tiempos. Todas las cajitas descansan ya dentro. Tras arrojar varias palas de arena, dos operarios cierran el hueco con mezcla. Ahora suena el himno de Riego. Y alguien grita un ¡Viva la República!

Lida no puede escucharlo. No ha podido verlo. Murió con 84 años hace sólo cuatro meses, el pasado mayo. Su padre y las demás víctimas han recibido supultura digna con 80 años de retraso. Lo cuenta entre lágrimas Nieves, la hija de Lida, la nieta de Francisco, a las puertas del Ayuntamiento, poco antes de comenzar el cortejo fúnebre. “Gracias a todos los que habéis hecho posible este momento, porque por mucho que hubiéramos golpeado puertas desde el otro lado del Océano o enviado emails, como hicimos, no lo hubiéramos conseguido”, dijo desde el atril del salón de actos del consistorio Pilar Comendeiro, sobrina de José Palma Pedrero.

 Ella, que reside en Buenos Aires (Argentina), conoció la historia de su tío por casualidad, al encontrar en internet el libro del historiador Francisco Espinosa La Justicia de Queipo. Luego contactó con el coordinador de todoslosnombres.org, Cecilio Gordillo, también presente en el acto. Y tras momentos esperanzadores y otros no tanto, este jueves, por fin, ha podido cerrar ese capítulo que tanto le dolía. En primera fila, junto al alcalde del pueblo, Rafael Recio (PSOE), escucha Nelly Bravo, otra sobrina de José, que ha venido a despedirse de su tío desde Nueva Jersey.

En ese mismo salón, hace cinco años, el alcalde se comprometió ante la prensa a buscar sus restos en el viejo cementerio -hoy un parque de educación vial-. Cinco años después son homenajeados por el propio ayuntamiento. “De muchos no conocemos sus nombres ni sus apellidos, pero seguro que los han buscado y llorado. Su memoria ha sido recuperada”, afirmó la concejala de Cultura, Participación Ciudadana y Fiestas Mayores, Eva Pérez. “Esto es un asunto de Estado”, insistió después José Esteban Garrido, de la Asociación Memoria, Libertad y Cultura Democrática, que ha participado también en la búsqueda, subvencionada por el Ayuntamiento -22.000 euros- y la Dirección General de Memoria Democrática de la Junta de Andalucía -12.000-. “Aún recuerdo cuando Pilar y Nelly me pidieron que los buscáramos”, cuenta visiblemente emocionado Javier Giráldez, entonces asesor y hoy director del departamento autonómico.

Los cuerpos fueron localizados en octubre de 2014 en ataúdes. El arqueólogo que dirigió la exhumación, Andrés Fernández, atribuye esta singular situación a que los funcionarios continuaron trabajando de la misma forma que venían haciendo hasta que los falangistas tomaron el pueblo: “Trataron a estos mineros como a cualquier persona que moría: el forense hizo la autopsia y encargaron los ataúdes al carpintero, por los que pagaron, como refleja la documentación, 180 pesetas”. Los cuerpos fueron localizados en el lugar señalado en las actas de enterramiento, en una fosa de siete metros de largo por dos de ancho, sobre la derecha del paseo central mirando al norte. Sobre ella, fueron enterrados posteriormente niños y neonatos.

Un año antes, en una primera intervención, no se halló rastro de ellos, aunque sí fueron localizadas las pruebas de otro horror de la represión: cinco cuerpos con signos de violencia, que no han sido identificados. Según la investigación de Francisco Espinosa, de los hombres que formaron parte de la columna minera, 25 murieron en el momento y 68 fueron fusilados tras un consejo de guerra, la mayoría enterrados supuestamente en el cementerio de Sevilla. La Junta tiene previsto iniciar otra exhumación en Camas para intentar localizar a algunos de ellos. “En este caso teníamos documentación. Pero quedan muchos casos en los que es complicado encontrarlos”, señaló Pilar Comendeiro.

Bien lo sabe Manuel Domínguez, que durante el paseo fúnebre desde el Ayuntamiento al cementerio -que obligó a cortar incluso una salida a la Autovía de la Plata- recordaba el caso de su abuelo, Manuel Vázquez Leal, un hombre de Paterna del Campo (Huelva) al que asesinaron en aplicación del bando de guerra en 1936 y al que la propia justicia de la época, a diferencia de tantos y tantos desaparecidos que siguen sin ser muertos oficiales, se encargó de registrar como fallecido. Según explica, la comisión provincial de incautación de bienes pidió su partida de defunción. Durante el trámite, tanto la Guardia Civil como el juez de paz y los testigos certificaron por escrito al juez de instrucción de La Palma del Condado que Manuel había sido ejecutado en aplicación del bando de guerra.

 Sin embargo, el juez consideró que esta causa de la muerte tan evidente no podía ponerse y volvió a pedir a la Guardia Civil, al juez de paz y a los testigos nuevos testimonios pero con una advertencia: “Omita la frase de haberles sido aplicado el bando de guerra. Simplemente emplear las palabras de que fueron muertos o que fallecieron en choque con las fuerzas del Ejército Español”.

Se refería también al caso del concuñado de Manuel, al que le incautaron un burro. Y el juez de paz, los mismos testigos y la Guardia Civil cambiaron su declaración: “De los datos que obran en este puesto, los muertos hallaron la muerte en lucha con las fuerzas nacionales el 6 de septiembre de 1936″, señala la Guardia Civil en un escrito. Su nieto, al encontrar todos estos documentos, emprendió un lucha para que en la partida de defunción de su abuelo pusiera que fue fusilado. “Pero todavía no lo he conseguido”, dice mientras los féretros de los mineros avanzan. Una señora, a la altura de una juguetería, se persigna. Otra, a la altura de un bazar, susurra: “Lo que hay que ver”.

 Lo que no pudo ver Lida y lo que sus familiares, hoy, consideran un acto de reconocimiento y justicia. “Si alguien nos dice que iba a pasar eso, no lo creemos”, cuenta su nieta. También  Lida.


JOSE SANTOS GONZALEZ VERA - PERIODISTA Y ANARQUISTA CHILENO


José Santos González Vera  - periodista y anarquista chileno

 El 17 de septiembre de 1897 - aunque oficialmente nació el 2 de noviembre de ese año, pero su padre, contrario al registro civil, se vio obligado a inscribirlo - nace en San Francisco del Monte, hoy conocida simplemente como El Monte, situada cerca de Santiago de Chile (Chile), el periodista y escritor anarquista José Santos González Vera. Sus padres fueron José Santos, alfabetizador de los carabineros rurales y que llegó a ser comandante de policía en Tiltil, y Laura Vera. En 1903 se trasladó a Talagante, donde estudió en la escuela rural del pueblo - experiencia que luego le serviría de inspiración para su obra Aluhé.

Cuando tenía 11 años se estableció en la capital chilena y se matriculó en el Liceo Santiago - actual Liceo Valentín Letelier -, sin lograr aprobar el primer año de Humanidades ya que fue expulsado por no querer estudiar caligrafía, canto y gimnasia y para reírse de los frailes, pero donde conoció Sergio Atria, que lo introdujo en la literatura de los naturalistas franceses (Daudet, Zola, Balzac, Francia, etc.). Bajo la influencia de sus padres y de otros amigos, como José Domingo Gómez Rojas, centró su actividad intelectual en la escritura.

En 1915 dejó su familia y se instaló en un conventillo de la calle Maruri de Santiago, lo que ejercerá una gran influencia en su obra, y se puso a trabajar en diversos oficios (rotulista, pintor de carruajes, mensajero, limpiabotas en un club, obrero de fundición, aprendiz de barbero, empleado de sastrería, cargador en una casa de subastas, tabernero los ferrocarriles, mozo de biblioteca, encuadernador, secretario de una sociedad de carniceros, comisionista, cajero de almacén, vendedor de libros , cobrador de tranvías en Valparaíso, etc.) y entró en contacto con el mundo de los marginados de la ciudad, hasta que pudo decantarse claramente por la literatura. En estos años comenzó a militar en los círculos anarquistas, especialmente el «Centro Francisco Ferrer Guardia", leyendo los clásicos (Maksim Gorki, Piotr Kropotkin, Élisée Reclus, Max Stirner, Mikhail Bakunin, etc.) Y poniendo su escritura al servicio de el anarcocomunisme.

Fue redactor y fundador de la revista La Pluma, con el escritor anarquista Manuel Rojas, y Numen, y colaboró ​​en la revista Claridad, órgano de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh), a la que estaba afiliado, y en La Batalla. También escribió en las revistas Atenea de la ciudad de Concepción y Selva Lírica y en el periódico La Mañana de Temuco. Como la literatura no le da para vivir, se hizo ayudante de forja en Valdivia y luego peletero y corrector de pruebas. En 1920, durante la persecución a la FECh, a raíz del montaje político-militar de la conocida como «Guerra de don Ladislao", huye al sur del país, donde conoció a Temuco el joven estudiante Pablo Neruda y la poetisa Gabriela Mistral, con quien hizo una firme amistad.

En esta época su gran compañero fue el escritor anarquista José Domingo Gómez Rojas, que fue detenido en el asalto de la FECh y murió en prisión a consecuencia de las torturas infligidas. En 1932 se casó con María Marchant, maestra y militante comunista, con quien tuvo dos niños, Alvaro y María Elena. Realizó viajes por Argentina, Venezuela, Colombia, Ecuador y Perú. En 1950 se le otorgó el Premio Nacional de Literatura en su obra literaria, considerada «minimalista», lo que le ayudó a vivir más honestamente ya que siempre había vivido al límite de la pobreza, aunque el corredor de sus acciones hizo quiebra en la Bolsa huyendo del país con lo que le quedaba - «el corredor, corrió», bromea.

En 1951 publicó su autobiografía Cuando era muchacho. En 1957 se jubiló funcionario, como jefe del Departamento de Cooperación Intelectual de la Universidad de Chile, donde obtuvo el cargo de secretario de la Comisión Chilena, encargado de las becas en instituciones internacionales. En 1959 publicó unos ensayos sobre los autores de su generación (Manuel Rojas, Augusto D'Almar, Federico Gana, Gabriela Mistral, Jorge González Bastías, Alone, Mariano Latorre, Baldomero Lillo y Ernesto Montenegro) bajo el título Algunos.

 Entre sus obras, donde el mundo proletario es omnipresente, destacan Vidas mínimas. Novelas breves (1923), El conventillo (1928), Una mujer (1928), Alhué. Espampas de una aldea (1928), Eutrapelia, honesta recreaciones (1955), La copia y otros originales (1961) y Necesidad de compañia (1968). Siempre dijo que su vida literaria era consecuencia de su vida de anarquista y no al revés. José Santos González Vera murió el 27 de febrero de 1970 en su domicilio de Ñuñoa en Santiago de Chile (Chile). En 1971 el Municipio Providencia bautiza una pequeña plaza con su nombre. Actualmente existe la «Biblioteca Popular y Libertaria José González Vera», ubicada en la Población Santa Ana de Recoleta (Santiago de Chile) donde vivió.

 

jueves, 29 de septiembre de 2016

FELIPE GONZALEZ RICO CON LA POLITICA


Más de 20 testimonios acreditan que el “jefe de la vieja guardia” del PSOE, Felipe González, se ha hecho inmensamente rico con la política

“Me atrevería a afirmar que existe más socialismo todavía fuera de nuestro partido que dentro de nuestro partido. Y el partido tiene que ser capaz de aglutinar toda esa expresión socialista. Esa tarea se impone con urgencia porque la alternativa democrática, para ser una alternativa que permita la lucha por el socialismo, tiene que estar protagonizada y cristalizada sobre el eje de una alternativa socialista, de un fuerte movimiento socialista”. Quien así se expresa es el actual “jefe de la vieja guardia” del PSOE, Felipe González. Fue el discurso en el congreso de Suresnes (Francia) que, ante un PSOE colapsado, cumplirá 40 años el próximo 11 de octubre de 2014. El abogado laboralista había sido elegido nuevo secretario general “sin ni siquiera ser miembro” de la Ejecutiva, (así se llama al “aparato” del partido) y creía que ahí estaba la clave de la renovación. Hoy propone todo lo contrario. ¿Por qué el cambio de criterio? Seguimos la pista de su dinero… y hallamos sorprendentes y opulentas respuestas.

Casi todo el mundo cree en España que su ex presidente Felipe González es millonario y no le afecta la crisis. ¿Leyenda urbana? ¿inquina de sus adversarios políticos? ¿envidias? Tras una exhaustiva investigación “Espía en el Congreso” ha podido acreditarlo: más de 20 fuentes certifican que Felipe González se ha hecho inmensamente rico, frecuenta a reyes despóticos, dictadores y millonarios latinoamericanos, adquiere lujosas propiedades y desea que su ministro Alfredo Pérez Rubalcaba, conocido por su docilidad, ductilidad y fariseismo, siga llevando las riendas si es necesario hasta la escisión, pues ya la “vieja guardia” se quedó con las siglas del PSOE, al que llamaba “histórico”, frente a otro PSOE “renovador”.

En España siempre ha mandado mucho la “vieja guardia”, mucho más de lo que las urnas le otorgaban. Antes se denominaba así al grupo de los más leales al general Franco, pero ahora el actual dirigente del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha adoptado este mismo lenguaje y califica de esta forma a los que como él han logrado ir viviendo de la política entre dos y tres décadas sin haber trabajado nunca o habiéndolo hecho muy poco tiempo en la sociedad civil.

El “jefe de la vieja guardia”, según sus palabras, sigue siendo, en la sombra, Felipe González. Amigo de reyes y dictadores (Fidel Castro, Mohamed VI, Juan Carlos de Borbón) y de los principales dirigentes socialistas corruptos de Europa y América (Bettino Craxi, Carlos Andrés Pérez) o de millonarios como Gustavo Cisneros o ahora Carlos Slim, está dispuesto a llevar a su partido hasta el cataclismo con tal de asegurar su fortuna y la de su familia, pues al menos dos de sus hijos viven a sus expensas o por “enchufes” procurados por su larga mano.

La catadura moral del personaje queda en evidencia además por su escaso respeto a la verdad: “Si tuviera dinero, me compraría una casa”, fingió en una declaración que reprodujo “El idealista.com”, la popular web inmobiliaria española. Nada más lejos de la realidad: el periodista Javier Chicote investigó en el registro de la propiedad y encontró lo siguiente: una parcela de 500 metros cuadrados que alberga una vivienda de 350 metros distribuidos en cuatro plantas (dos principales, además de sótano y ático) en Somosaguas, una casa familiar en Pozuelo de Alarcón (Madrid), otra casa en una lujosa urbanización de Sotogrande (Cádiz) y lo único que poseía cuando era abogado laboralista: una casita en Castellar de la Frontera (Cádiz), pago de unos vecinos a los que ganó un pleito.

Chicote tuvo acceso a la partición de bienes que hizo con Carmen Romero cuando se divorció: “La primera de las casas es la gran inversión que hizo el matrimonio en junio de 1991. Felipe González le compró a su amigo Lucio Blázquez dos parcelas de 500 metros cuadrados cada una por 28 millones de pesetas. La otra propiedad que se quedó Carmen Romero está compuesta de cuatro escrituras: una casa, dos garajes y un trastero en Sotogrande (Cádiz), sin duda otra de las zonas residenciales más exquisitas de España”, prosigue.

Pero el afán por adquirir propiedades no paró ahí: pagó 1 millón de euros por la finca extremeña “El Penitencial” –premonitoria denominación– y una mansión en Tánger que cuesta 2,5 millones de euros. Sus allegados aseguran que también posee propiedades en Mexico, pero todo lo que posea o no en América no ha podido ser demostrado y además cruzando el charco el dirigente socialista posee influyentes amistades en la política y la empresa que han podido cubrir sus inversiones. Las más llamativas son el empresario venezolano Gustavo Cisneros, que resultó agraciado con la privatización de Galerías Preciados tras la expropiación al empresario español Ruiz Mateos.

Hoy su esposa, Patricia Phelps de Cisneros, posee relaciones privilegiadas con el Museo Reina Sofía, institución pública cuyo patronato está dirigido por dos dirigentes socialistas amigos de Felipe González: Guillermo de la Dehesa y Carlos Solchaga, que anticipan la futura alianza PP-PSOE, pues allí han aterrizado como vocales otros dos políticos “populares”: José María Lassalle y Miguel Ángel Cortés. A su lado, empresarios y banqueros de postín: César Alierta, Emilio Botín Sanz de Sautuola y García de los Ríos, Isidro Fainé y Pablo Isla.

 El otro amigo de Felipe es Carlos Slim, a cuyo sueldo está ahora, y del que se supone que es en realidad el hombre de paja del ex presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari. Su otro socio en España es ex ministro chileno Fernando Flores, con quien comparte su empresa “Emprendedores”. Y es que el desmedido afán por el dinero (público) de Felipe González es casi patológico: gusta decir que la mayor parte de su tiempo lo gasta en actividades “non profit” (lo pronuncia siempre en inglés, idioma que desconoce) para referirse a lo que en español se llama “filantropía”, palabra que le debe dar verguenza pronunciar porque quizás ignora su hondo significado.

Hoy los historiadores han descubierto que Felipe González siempre ha actuado así: recurrió a los servicios secretos de Carrero Blanco, mano derecha de Franco, para procurarse la logística y poder acudir “clandestinamente” al congreso de Suresnes que derribó a los “viejos históricos”. A la ida, nadie le pidió el pasaporte, que tenía requisado, y a la vuelta nadie le encarceló, pues solo fue retenido unas horas para guardar las formas. Para ello empleó los contactos familiares de su entonces novia, después esposa y a la vejez, repudiada: Carmen Romero. Su padre, Vicente Romero, coronel del Ejército y concejal en Sevilla con Franco, era el médico de Carrero Blanco, pero en sus biografías de la democracia, el diario “El País”, seguramente a requerimiento del propio Felipe, que tenía y tiene allí buena mano, ocultaba estos datos y lo reducía en sus obituarios a “suegro de Felipe González” o “médico militar”.


ENFERMEDADES DEL AMIANTO


Enfermedades relacionadas con el amianto

Los riesgos derivados del amianto están producidos por la inhalación de las fibras de amianto, siendo las de menor tamaño las que alcanzan las vías aéreas inferiores. La longitud y configuración de las fibras (pequeño tamaño y forma larga y delgada) influye en su capacidad de penetración en las vías respiratorias, ya que pueden permanecer en suspensión en el aire durante mucho tiempo y por lo tanto poder ser respiradas.

Una vez dentro de los pulmones, los mecanismos de defensa del organismo tratan de descomponerlas y expulsarlas, siendo muchas las fibras de amianto que consiguen quedarse en el cuerpo y permanecer en él durante mucho tiempo.

El amianto (en todas sus variedades) está clasificado según la Legislación Española como cancerígeno de primera categoría, es decir, "sustancias que se sabe, son carcinógenas para el hombre", por lo tanto le es de aplicación plena el Real Decreto 665/1997 , de 12 de mayo, sobre la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes cancerígenos durante el trabajo Este enlace se abrirá en una ventana nueva

La patología profesional producida por la exposición a fibras de amianto está recogida en el Real Decreto 1299/2006 Este enlace se abrirá en una ventana nueva de 10 de noviembre, por el que se aprueba el cuadro de enfermedades profesionales en el sistema de la Seguridad Social y se establecen criterios para su notificación y registro, siendo conocida como asbestosis o fibrosis pulmonar, el cáncer de pulmón y el mesotelioma pleural o peritoneal.

Los principales efectos sobre la salud derivados de la exposición al asbesto son: La asbestosis (fibrosis pulmonar), el cáncer de pulmón y el mesotelioma (pleural o peritoneal), habiéndose encontrado también asociación con otras neoplasias (carcinomas gastrointestinales o de laringe). Existe sospecha, no confirmada, de que el asbesto puede producir otros cánceres (riñón, ovario, mama).

Asbestosis

La asbestosis se define como una fibrosis intersticial pulmonar difusa producida por exposición a polvo de amianto, que puede afectar al parénquima y a la pleura visceral y parietal. Es clínicamente indistinguible de las fibrosis pulmonares producidas por otras causas. A veces se presenta en forma de neumonía intersticial descamativa (NID), inflamación granulomatosa o bronquiolitis obliterante con neumopatía organizada (BONO).

Los síntomas y signos clínicos que suelen acompañar a la asbestosis son disnea y tos, crepitantes inspiratorios en campos medios y bases pulmonares, y acropaquia. Pueden producirse anomalías funcionales respiratorias tales como alteración de la difusión alveolocapilar y un patrón restrictivo que puede asociarse a obstrucción. La disminución de la capacidad de difusión pulmonar es el parámetro que se altera más precozmente y su deterioro suele ir parejo a la evolución de la enfermedad. La alteración de la función pulmonar puede continuar aun cuando ha cesado la exposición y en ausencia de signos radiológicos de asbestosis, y parece haber relación dosis-respuesta entre aquélla y el nivel de exposición.

La disnea al esfuerzo es habitualmente el primer síntoma, aunque es de aparición tardía, tras 15-20 años del comienzo de la exposición. La tos es no productiva, y no aparece en todos los casos. En estadios avanzados puede aparecer astenia, cianosis y síntomas de cor pulmonale.

La afectación pleuralse da en alrededor del 50% de los casos de asbestosis. Da lugar a placas pleurales -sobre todo de la pleura parietal, a veces calcificada-, con engrosamiento pleural difuso a veces fusionando ambas pleuras, parietal y visceral (principalmente en la mitad inferior de los pulmones), derrame pleural benigno, aplanamiento del ángulo costofrénico, fibrosis pleuroparenquimatosa y atelectasias. Habitualmente es asintomática.

Mesotelioma maligno

Es un tumor difuso maligno del mesotelio, que puede afectar a la pleura, el peritoneo y el pericardio, aunque es más frecuente la localización pleural. La localización peritoneal requiere una mayor exposición al asbesto.

Los anfiboles, sobre todo la crocidolita, muestran mayor poder carcinogénico que el crisotilo. Ello parece estar relacionado con el diámetro y la configuración de las fibras, las de crocidolita son de diámetro y longitud pequeños; ello favorecería la penetración de las fibras hasta alcanzar la pleura.

El mesotelioma pleural se asocia a asbestosis en un 25% de los casos, mientras que el mesotelioma peritoneal se asocia frecuentemente a la asbestosis, debido en estos casos a exposiciones intensas al amianto. La gran mayoría de mesoteliomas se deben a la exposición a asbesto (en el 80-85% se constata exposición laboral). El tabaquismo y la presencia de metales o de sustancias orgánicas parecen no tener influencia en el riesgo de contraer la enfermedad.

El mesotelioma pleural cursa con derrame pleural, disnea y dolor torácico. Puede acompañarse de derrame o engrosamiento pleural.

Cáncer de pulmón

El cáncer de pulmón por exposición al asbesto puede pertenecer a cualquier tipo histológico, y su historia natural no difiere de la del cáncer producido por otras causas. Parece existir una relación dosis-respuesta entre el riesgo de contraer cáncer de pulmón y el nivel de exposición a asbesto; exposiciones muy bajas parecen no incrementar el riesgo. El riesgo de cáncer de pulmón se incrementa notablemente si la exposición al asbesto se combina con el hábito tabáquico.

La atribución del cáncer al asbesto se basa en la historia anterior de exposición a este producto. Se requiere un período de latencia mínimo de 10 años.


miércoles, 28 de septiembre de 2016

BESTIARIO: FELIPE GONZALEZ


 BESTIARIO: FELIPE GONZÁLEZ

Felipe González ha pasado a la historia como rey de las cloacas, señor de las alcantarillas, plenipotenciario de los desagües, emperador de los albañales. Sus frases escatológicas (“Aznar y Anguita son la misma mierda”, “El Estado de derecho también se defiende en las alcantarillas”, “El Estatuto de Cataluña es una cagada porque Zapatero es una mierda”) revelan una inequívoca vocación por lo pútrido, lo hediondo y lo infecto. El adalid del cambio no era tan sólo un político hábil y marrullero, sino un prodigioso alquimista que transformó la inmundicia franquista en inmundicia democrática.

 Para conseguir este milagro, empleó una fórmula magistral: unas gotas de socialdemocracia, grandes dosis de pasión neoliberal, la persuasiva retórica de un comerciante acostumbrado a vencer las formas más insólitas de resistencia y el ingenio de un tahúr que esconde un Colt debajo de la mesa, mientras despluma a sus rivales con una bajara de naipes marcados.

Desde niño, Felipe González soñó con bajar a las alcantarillas e inspeccionar sus aguas, embriagándose con su olor a letrina. Algo le decía en su interior que en ese mundo de hedores, turbulencias y penumbras, se hallaba el verdadero poder, ese cetro invisible que determina el rumbo de la historia. Se imaginaba a sí mismo con botas de pocero, un casco y una lámpara, adentrándose en un territorio, donde estorba moral y los principios sólo son argucias para sobrevivir. Ser el príncipe de las tinieblas le parecía mucho más seductor que ser un bobo idealista. Sabía que le esperaba un largo camino y que no llegaría muy lejos sin dotes de comediante, capaz de fingir, aturdir, enredar y seducir. En los sesenta, se apuntó a la pana, el pelo moderadamente largo, los vaqueros de campana y la canción-protesta. Aprendió a cerrar el puño, lanzar arengas y argumentar como un leguleyo curtido en mil batallas judiciales.

 Se tomó ciertas molestias que consideró ineludibles: participar en manifestaciones ilegales, conocer las dependencias policiales en calidad de detenido, escuchar resignadamente a Mercedes Sosa, hojear ostentosamente El Capital y leer con aparente arrobo a Julio Cortázar. Nunca le gustó Rayuela, pero entendió que un estudiante de derecho antifranquista debía pasearse con una novela experimental debajo del brazo y no ser descubierto con su lectura favorita: Los complots del gran visir Iznogud. Ambicioso, ladino y traicionero, Iznogud era su personaje de ficción favorito y su inequívoco modelo. Aunque González no hablaba inglés, le agradaba saber que el nombre de Iznogud había surgido de un juego de palabras: “He’s no good”.

 Aún no había descubierto a Nicolás Maquiavelo, el diplomático florentino que iluminaría sus largas noches como Presidente del Gobierno, y los Hermanos Malasombra le parecían demasiado ingenuos, pese a su indudable iniquidad. En cambio, Iznogud se le antojaba insuperable, con sus alfombras voladoras, sus genios embotellados y sus brebajes mágicos. “Ser califa en lugar del califa” era un bonito sueño, pero se conformaba con ser un pocero, un mago que hace desaparecer la porquería con cal viva y perfuma el ambiente con su sonrisa de mercader deshonesto.

Sus ilusiones comenzaron a materializarse cuando se convirtió en Isidoro y escaló hasta el Comité Ejecutivo del PSOE. Era un paso importante, pero insuficiente. El famoso congreso de Suresnes en 1974 sería su 18 de Brumario. Escoltado por el general José Faura, agente del SECED, el servicio de inteligencia creado por el almirante Carrero Blanco, logró desbancar a la vieja guardia, acusándola de conspirar contra la civilización occidental, con su estalinismo trasnochado. Su pretensión era reinventar el PSOE, extirpando cualquier tendencia utópica y revolucionaria, pero sin despilfarrar las palabras mágicas “socialista” y “obrero”, excelentes cebos para los incautos. Felipe González entendía que aceptar el apoyo del SECED no constituía una traición ni un signo de oportunismo, sino un gesto de madurez y pragmatismo, que serviría de inspiración en el futuro.

En 1994, Faura sería recompensado con el cargo de Jefe del Estado Mayor del Ejército. Por supuesto, no hay ninguna relación entre su nombramiento y el golpe de mano de Suresnes. Simplemente, las distintas etapas de la historia se comunican como los canales de una red de alcantarillado. Algunos se obstinaban en no comprenderlo, pero Felipe González ya lo tenía muy claro en 1979, cuando dejó una frase para la posteridad: “Marxismo o yo”. El tiempo demostraría que “marxismo o yo” significaba sí a la OTAN, sí al terrorismo de Estado, sí al encarcelamiento de insumisos, sí a la precariedad laboral, sí a los contratos basura, sí a la reconversión industrial, sí a la guerra contra Irak, sí a la inmolación del pueblo saharaui, sí a la corrupción, sí a la tortura y sí a la dispersión penitenciaria. “Marxismo o yo” significaba renunciar a las veleidades republicanas y rendir vasallaje al Borbón rijoso, beodo y botarate. Por descontado, Felipe González era más inteligente que Iznogud.

 Por eso, dejó al califa ser califa y no fantaseó con coronarse emperador. Se contentó con pequeños gestos simbólicos, como realizar una excursión de pesca con el Azor, el yate preferido de Francisco Franco. Sólo fue una pequeña debilidad, que no puede empañar su profunda comprensión de los asuntos de Estado. De hecho, su gran capacidad política se puso de manifiesto en su premura por halagar y mimar al califa con automóviles de lujo, motocicletas de gran cilindrada, aviones, helicópteros, barcos y un auténtico harén, con actrices, cupletistas, vedettes y strippers. Por supuesto, todo a cargo de los Presupuestos Generales del Estado.

Es mejor ser pocero que ser califa, pues el pocero es un verdadero demiurgo, que esculpe su época desde el subsuelo. Los años ochenta y la primera mitad de los noventa siempre tendrán la marca de Felipe González. Es un período de rufianes, arribistas, bellacos, bribones, alcahuetes, granujas y timadores. González reclutó para su guardia pretoriana a los canallas más conspicuos y desalmados: Barrionuevo, un carlista con la piel estragada por la viruela y aficionado a resolver los problemas, enterrándolos dos metros bajo tierra; Solchaga, un tahúr que impulsó la cultura del pelotazo (“España es el país donde es más fácil enriquecerse en menos tiempo”) y confraternizó con los criminales de cuello blanco; Miguel Boyer, amante de las villas ostentosas, lector empedernido del Hola e implacable cruzado contra la clase obrera; José Bono, nostálgico del yugo y las flechas, propietario de un rico patrimonio de origen turbio, españolista histérico y gran admirador del inmundo Manuel Fraga; Enrique Múgica, enredado en la trama del 23-F e inverosímil Defensor del Pueblo; Rubalcaba, embaucador incansable, conspirador discreto, parlanchín con tendencia al sermón moralizante, superviviente nato.

 La lista de villanos sería inacabable y tediosa, pero no quiero dejar de mencionar ciertos nombres, particularmente los de los facinerosos que se encargaron del trabajo sucio: José Amedo, Rodríguez Galindo, Luis Roldán, Vera, Sancristobal, Corcuera, Damborenea, Elgorriaga. Ninguno de estos malhechores se caracterizaba por su inteligencia o finura. Luis Roldán era un vulgar ladrón, torpe y sin imaginación. Amedo, antiguo inspector de la Brigada Político-Social, pasaba la mayor parte del tiempo en locales del alterne, presumiendo de sus hazañas, con una mano en la bragueta y la otra ocupada en sostener un vaso de whisky barato. Corcuera era un lunático, que resolvía los dilemas morales y legales con una patada en la puerta, y Damborenea un visionario, que acusaba a Amnistía Internacional de boicotear los interrogatorios de la Guardia Civil, cuestionando su derecho a propinar bofetadas, patadas y, de vez en cuando, una inofensiva descarga eléctrica.

Todos eran rematadamente estúpidos y perversos, pero sus perfidias disfrutaban del tupido paraguas de Felipe González, un artista del engaño, el fraude y la superchería. Cuando Iñaki Gabilondo le preguntó en una famosa entrevista televisiva si sabía algo sobre los GAL, González respondió con indignación: “Nada, salvo lo que he leído en la prensa”. Desmintió que fuera Mr. X y repudió las acusaciones, asegurando que todo eran calumnias. “Falso, radicalmente falso. Mienten. Falsean la realidad”. Gabilondo arqueó las cejas con incredulidad y Felipe le fulminó con una mirada digna de Fu Manchú. Los creadores de mitos dicen que se limitó a seguir el lema de su adorado Maquiavelo: “Yo no digo nunca lo que creo, ni creo nunca lo que digo, y si se me escapa alguna verdad de vez en cuando, la escondo entre tantas mentiras, que es difícil reconocerla”.

Felipe González perdió su puesto de Pocero Mayor del Reino en 1996, reemplazado por José María Aznar, un verdadero prócer, que ejerció un hiperliderazgo de tintes sobrenaturales. “Yo soy el milagro”, exclamó el pequeño cesar, encaramado sobre sus zapatos con alzas invisibles. España siempre ha tenido suerte con sus gobernantes, grandes hombres que han dejado una huella imborrable. Después del aznarismo, vino el zapaterismo y ahora el marianismo, que lucha con denuedo contra rojo-separatistas, perroflautas, antisistema y altermundistas. Pero ¿qué ha sucedido en estos años con Felipe González? ¿Echa de menos las alcantarillas? ¿En qué se ha convertido? Increíblemente, en un “jarrón chino”. Con la ternura de un verdugo jubilado, ha explicado su insólita transformación: “Soy como un jarrón chino en un apartamento chiquito.

Como se supone que es valioso, nadie se atreve a romperlo, pero estorba en todas partes”. Pobre jarrón chino, que acumula ganancias millonarias como asesor de magnates, políticos y empresarios. Su abultada fortuna personal convive con su sueldo vitalicio de ex presidente, una prebenda que estableció antes de abandonar La Moncloa para asegurar su vejez. Se codea con los grandes: Henrique Capriles, cruzado antichavista y valedor de las oligarquías; Carlos Slim, prestidigitador de los negocios sucios y uno de los hombres más ricos del mundo, y Álvaro Uribe, ex presidente de Colombia, narcotraficante y asesino de masas. Emprendedor infatigable, Felipe González cobra unos 125.000 euros al año como asesor de Gas Natural. A pesar de su éxito como hombre de negocios, su vocación política no ha desaparecido. Cuando hace poco unos felones realizaron escraches contra políticos del PP, reaccionó con ese afán justiciero que siempre le ha acompañado: “¿Por qué un niño va a tener que aguantar una presión en la puerta de su casa?”. Es evidente que los escraches son terrorismo. Se trata de una acción mucho más violenta y despiadada que desahuciar a un menor, un aciano o un discapacitado. ¿Por qué los talibanes de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) no toman ejemplo de los votantes del PP, que pasan hambre antes que cometer la villanía de no pagar una letra?  Felipe González, que se define como “un cristiano con minusvalías”, considera que la solución de todos los males consistiría en imitar a los Estados Unidos, donde puedes morir apuñalado en el metro, pero disfrutando hasta el último estertor de una reconfortante libertad.

Al igual que a Millán Astray, le preocupa que los anhelos independentistas de Catalunya y Euskal Herria mutilen la indisoluble unidad de la Nación española. En cuanto al paro, coincide con la patronal. La verdadera tragedia de nuestra sociedad es que nadie quiere trabajar. Por eso, se deben vincular los salarios a la productividad o nos convertiremos en “un rincón de Eurasia”, con ridículas pretensiones de igualdad y solidaridad. Es evidente que tanta sabiduría no debe caer en saco roto. La Fundación Felipe González, creada y presidida por Felipe González, se dedicará a estudiar su trayectoria personal, profesional, política e institucional. Es una gran noticia que enseña al mundo la trascendencia de los poceros, infravalorados fontaneros del Estado.

Felipe González sigue fumando puros superlativos y cuidando bonsáis. Al mirar hacia atrás, piensa con melancolía en la graciosa ondulación de las aguas fecales. Sigue amando el subsuelo, pero agradece su jubilación, pues ya no tendrá que sufrir los baños de multitudes (nunca aguantó el contacto personal con la chusma) ni soportar que le llamen “Felipe”, un gesto de confianza que jamás le agradó. Hace unos días, un periodista se atrevió a escarbar en su intimidad y le preguntó si desearía ser recordado como un nuevo Adriano, el emperador humanista y helenófilo que inspiró una excelente novela a Margarite Yourcenar: “Miré usted –contestó con su inconfundible acento sevillano-. Cité la obra de Yourcenar para quedar bien. El que a mí me gusta de verdad es Iznogud. Me río mucho con sus álbumes. Yo nunca quise ser califa en lugar del califa, pero entiendo su ambición y sus artimañas”. “No le comprendo”, comentó el periodista. “¿Desea ser recordado como una especie de Iznogud?” “Eso es.

 A mí no me gusta el poder, lo que me gusta es mandar y eso sólo lo consigue un visir. Mandar con las botas y no con los votos. No me interprete mal. Se lo digo sin acritud”. El periodista, estupefacto, le hizo una última pregunta: “¿Añadiría alguna frase? ¿Algo que resuma su visión del mundo?”. “Sólo dos palabras”, respondió González. “Por consiguiente…” Después se alejó, pensando que sus restos merecían un Mausoleo más grande que El Valle de los Caídos. ¿Cuál será el lugar que reservará la Historia a Felipe González? Indudablemente, una letrina. A veces, los sueños se hacen realidad.

 

RAFAEL NARBONA

EL REY JUAN CARLOS OFRECIO A LOPEZ NEGRETE MAS DE DOS MILLONES DE EUROS PARA RETIRAR LA ACUSACION DE LA INFANTA


El rey Juan Carlos ofreció a López Negrete más de dos millones de euros para retirar la acusación de la infanta

EUROPA PRESS

 MADRID.- La abogada de Manos Limpias en el 'caso Nóos', Virginia López Negrete, ha rechazado dar explicaciones sobre el presunto ofrecimiento del rey Juan Carlos a pagar más de dos millones de euros con el fin de retirar la acusación de la Infanta Cristina. "Me acabo de enterar hace dos minutos", ha asegurado a su llegada a la Audiencia Nacional, donde este martes declara como investigada en el 'caso Ausbanc'.

"Me acabo de enterar hace dos minutos, porque llevo dos días encerrada preparando mi defensa", ha explicado a los medios de comunicación antes de entrar en el órgano judicial. El juez Santiago Pedraz la interrogará en el marco de la causa que investiga las presuntas presiones que realizaron a diferentes entidades financieras y empresas el secretario general de este sindicato, Miguel Bernad, y el presidente de Ausbanc, Luis Pineda.

No obstante, la abogada ha aclarado que al finalizar las declaraciones dará más detalles sobre este tema y sobre cómo ha ido el interrogatorio, ya que primero, ha matizado, tiene que responder a las preguntas del juez para "decir toda la verdad sobre todo los hecho que quiera saber".

"Vengo aquí a cumplir con la Justicia", ha indicado López Negrete, al mismo tiempo que ha indicado que aprovecha esta ocasión para defenderse de "todas las mentiras" que, a su juicio, se han dicho sobre ella "durante todo este tiempo por ser única y exclusivamente la letrada de un determinado procedimiento judicial", sostiene tras rechazar hablar sobre la información de 'El Mundo'.

Pedraz la cita basándose en dos informes de la UDEF en los que se relata la actuación concertada junto con Pineda "destacándose la estrategia conjunta llevada a cabo por ambos en la Junta General de accionistas de la entidad BBVA" y, fundamentalmente, la desempeñada en el asunto relativo a la búsqueda de la imputación del jefe de Responsabilidad y Reputación Corporativa de BBVA Antonio Ballabriga en el caso Nóos".

En dicho auto, el titular del Juzgado Central de Instrucción número 1 señala como indicio que López Negrete llegó incluso a instar al propio Pineda --quien se encuentra en prisión preventiva desde el pasado mes de abril--, a que redactara fragmentos de algunos escritos que iban a ser presentados por Manos Limpias ante el juez del caso Nóos, que ya está visto para sentencia y en el que López Negrete representa a la única parte que pide prisión para la infanta Cristina.


AMPARO POCH GASCON - MEDICA Y FUNDADORA DE MUJERES LIBRES


Amparo Poch Gascón  - medica y fundadora de Mujeres Libres

 El 15 de abril de 1968 muere en Tolosa (Languedoc, Occitania) la militante anarcofeminista y propagandista de la libertad sexual Amparo Poch y Gascón. Había nacido el 15 de octubre de 1902 en Zaragoza (Aragón, España) en una familia modesta. Después de estudiar Magisterio, fue una de las primeras mujeres en licenciarse en Medicina a la Universidad de Zaragoza, premio extraordinario de licenciatura en Medicina (1928-1929). Después de sus estudios de Medicina y sociología, puso su sabiduría al servicio de las mujeres. Especializada en puericultura, imparte cursos sobre educación sexual y maternidad responsable a ateneos y universidades.

 Cofundadora de «Mujeres Libres», junto con Mercedes Comaposada y Lucía Sánchez Saornil entre otras, en 1936, escribe numerosos artículos en varias revistas libertarias (Revista Blanca, Tiempos Nuevos, Tierra y Libertad, Generación Consciente, Estudios, Mujeres Libres, etc.) y fundará el Grupo Ogino. En 1936 participó en la creación de la Liga Hispánica contra la Guerra, sección española de la Internacional de Resistentes contra la Guerra (WRI).

Durante la Revolución fue nombrada directora de la Asistencia Social en Valencia y se ocupará de los niños refugiados a las granjas escuelas en Madrid, colaborando estrechamente con Frederica Montseny en el Ministerio de Sanidad --el cargo de ministra de Sanidad se había pensado para ella, pero finalmente fue rechazada por su pertenencia a la Federación Anarquista Ibérica (FAI). El diciembre de 1937, en Barcelona, participa en el proyecto de la Casa de la Mujer Trabajadora, lugar de encuentro, intercambio y educación para las mujeres. En 1939, durante su exilio en Francia, intentará ayudar a miles de refugiados confinados en los campos de concentración encuadrada en la Cruz Roja República Española. Establecida en Toulouse, dirigirá el Hospital de Varsovia de la ciudad, donde pasarán numerosos guerrilleros españoles.

Siempre dispuesta a socorrer refugiados y practicar la solidaridad le sorprendió la muerte cuando se disponía a trasladarse en Argelia para atender los heridos de guerra en lucha contra el imperialismo francés. Publicó, además de la novela breve Amor, La cartilla de consejos a las madres (1931), La vida sexual de la mujer (1932) y Elogio del amor libre (1936), entre otras obras.

 El 15 de octubre de 2002, fecha del centenario de su nacimiento, el rector de la Universidad de Zaragoza, Felipe Pétriz, descubrió la placa que bautizó una de las salas del Paraninfos Universitario con el nombre de Amparo Poch; una calle de Zaragoza también trae su nombre.

martes, 27 de septiembre de 2016

OCTUBRE ROJINEGRO CNT-AIT GRANADA 2016

 
 
OCTUBRE ROJINEGRO CNT-AIT GRANADA 2016
 
 
Sábado 1 Octubre:
El caso de la detención y represión de los titiriteros – Alfonso Lázaro
 
Jueves 6 Oct:
Una experiencia anarcofeminista. El proyecto de Mujeres Libres (1936-1939) – Elena Verdegay
 
Viernes 7 Oct:
 Doble condena: mujer y prisión en régimen FIES – Noelia Cotelo
 
Sábado 8 Oct:
Contra-olimpiada Merrío 2016, organizada por Okupas de Granada, con apoyo de CNT-AIT
 
Lunes 10 Oct:
Dejarse hablar ¡¡Lanzamiento de Alfileres!! – Isabel Escudero
 
Sábado 15 Oct:
Utopía urbana de Kropotkin y Reclus – Juan Francisco Arjonilla
 
Viernes 21 Oct:
El patriarcado en la India a través de tres generaciones de mujeres – Arundhati Bhattacharya
 
Sábado 22 Oct:
Represión a los movimientos sociales – Daniel Amelang (abogado)
 
Sábado 29 Oct:
La economía en la revolución kurda
 
 
Todas las charlas se harán a las 19:00 horas en el local de CNT-AIT Granada, C/ Eurípides s/n (detrás de la Estación de Autobuses), excepto las contra-olimpiadas, que serán en Dílar a lo largo del día.
 
CNT-AIT  GRANADA

FERMIN SALVOCHEA


 Fermín Salvochea

Has de saber, hijo mío, que hay que estar entusiasmado para realizar una gran empresa.      Saint-Simon

 

I       El paisaje y el medio

¡Cádiz! Evoca este nombre múltiples recuerdos históricos porque son contados los lugares del mundo que han tenido un pasado tan romántico y grandioso como la vetusta ciudad andaluza a orillas del Altántico. Fue fundada por los antiguos fenicios, vinieron luego los cartagineses y después los romanos.

Ella ha presenciado las luchas sangrientas entre cristianos y mahometanos y ha reunido en sí la civilización europea y la cultura del Oriente. En sus edificios vivieron sabios árabes, escolásticos judíos y monjes cristianos, influyendo sobre el estado mental de sus habitantes.

Cuando los árabes fueron expulsados de Andalucía por los soldados de Fernando el Católico, llegaron los cruzados ingleses y descansaron en Cádiz antes de seguir viaje para conquistar el Sagrado Sepulcro en la Tierra Santa. Después del descubrimiento de América, Cádiz se convirtió en una de las ciudades más ricas de Europa y la arquitectura maravillosa de sus edificios nos refiere hoy todavía la historia de ese período magnífico.

¡Y cuántas luchas, cuántas sublevaciones y revueltas ha presenciado esa ciudad! Centenares de veces se han alzado sus moradores en defensa de la libertad, demostrando así la exactitud del dicho español: "La tierra andaluza es la tierra de la libertad". Cádiz y Barcelona han sido siempre los dos focos de la vida revolucionaria en España y son también actualmente los centros principales del movimiento anarquista de ese país.

Es Cádiz una ciudad admirable, una de las más hermosas del mundo. Rocas inmensas caen sobre el mar profundo y encima de ellas se levantan pequeñas casas níveas con diminutas torrecillas que se reflejan en las olas azules.

II      El hombre

En una de esas casas blancas, bien arriba, en una buhardilla, vivía un anciano. La instalación de la pieza era pobre, demasiado pobre: una cama, una mesita, una silla, algunos viejos periódicos y libros era todo lo que poseía el anciano. Pero quien arrojaba una mirada a través de la pequeña ventana notaba inmediatamente que el anciano era más rico de lo que parecía; afuera se extendía el océano azul, un panorama maravilloso: cielo y agua y las blancas velas de las embarcaciones que se mecían sobre las ondas juguetonas. Por el mar, precisamente, vivía el anciano en esa casita, porque amaba el océano, las olas ruidosas y la lejanía infinita. Todas las mañanas, al levantarse de su lecho, su primera mirada caía sobre el mar y de noche, antes de acostarse, sus ojos semicegados volvían a buscar las olas enfurecidas, como si quisiese encargarles alguna misión. Porque ese anciano era un profeta, uno de los contados hombres que etuvieron en la montaña sagrada, vislumbrando desde allí el país de nuestros hijos. Y por eso su alma era tan honda, tan tranquila y augusta, igual que el mar en un hermoso día de verano.

Y cuando llegaba la primavera y el mar comenzaba a rugir y a hervir, cuando las olas salvajes se levantaban cual montañas gigantescas besando a las nubes, el anciano soñaba en la gran tormenta de los pueblos, cuando los pobres y los humildes, los bastardos de la sociedad, se levantaran con las armas en las manos para romper las cadenas de la tiranía milenaria.

Era el 28 de septiembre de 1907. En la habitación dd anciano reinaba la tranquilidad absoluta porque en la cama yacía un muerto. Había fallecido inesperadamente, sin haber estado enfermo, sin sufrir.

Pero mirad lo que ocurrió afuera. Con la velocidad del rayo difundióse la noticia de la muerte del anciano. Y en toda Cádiz, en Andalucía entera, en toda España sólo se hablaba de él. "¡Ha muerto!" Por doquier se oían estas dos palabras que encarnaban el hondo dolor de un pueblo. Cada cual sentía la pérdida; en las minas, en los campos, en las escuelas y en las universidades, en todas partes la noticia produjo la impresión de una pesadilla que cuesta creer al principio, pero que finalmente es necesario reconocer.

¿Cuándo se ha visto en España tantas lágrimas, tanto dolor, tanta tristeza sincera, tanto amor y fidelidad cariñosa? ¡Qué no darían nuestros reyes si pudiesen adquirir aunque fuera la décima parte de esa popularidad! Atravesando España, en todas sus ciudades y aldeas se encontrarían millares y millares de personas que ignoraban los nombres de los ministros de entonces, pero no habría uno solo que no supiese el nombre de aquel anciano, Fermín Salvochea. Este nombre encarnaba una idea, un programa, un mundo de esperanzas, de anhelos y necesidades.

¡Fermín Salvochea! En los palacios se pronunciaba este nombre con labios trémulos, pero en la casilla de los pobres y de los explotados resonaba como una declaración de guerra a la sociedad capitalista, como la promesa de un porvenir mejor. Existen pocos hombres que hayan conquistado tanto amor y tanta simpatía entre las grandes multitudes de un pueblo como Fermín Salvochea y son menos todavía los que han merecido ese amor con tanto derecho como el gran rebelde español. Salvochea ha sido uno de los caracteres más puros e idealistas en la historia del movimiento revolucionario, grande por sus ideas, grande por sus acciones, un hombre que encarnaba el apasionamiento revolucionario y el valor heroico de un Blanqui y el amor indescriptible y la consagración de Louise Michel. La poderosa personalidad de este hombre admirable hasta llegó a suscitar la estima y el respeto de sus adversarios más empedernidos y siempre que se pronunciaba su nombre, el de Fermín Salvochea, no había lugar para los aspectos bajos y pequeños de la vida.

La biografía del gran anarquista español produce la impresión de una novela fantástica y recuerda la vida tormentosa de Mijaíl Bakunin. Salvochea tuvo una participación activa en el movimiento revolucionario de España en los últimos cincuenta años y su nombre está estrechamente unido a los acontecimientos revolucionarios más significativos de ese período. Los que conocen la historia de ese movimiento en España saben cuán fecundo es en rasgos grandiosos y heroicos y cuántos son los que sacrificaron sus bienes y su sangre por sus convicciones libertarias, por sus ideales revolucionarios; y en esa serie histórica de luchadores valerosos el nombre de Fermín Salvochea es uno de los más brillantes, un nombre para las generaciones venideras, un nombre que no será olvidado jamás.

III       Antecedentes - La familia - Su juventud -Londres - Sociólogos e internacionalistas

Fermín Salvochea y Álvarez nació en Cádiz el día primero de marzo de 1842. Su padre era un comerciante de fortuna, heredero de una de esas familias de negociantes que tan importante papel han desempeñado en la vieja ciudad mercantil. Claro está que Fermín recibió una educación cuidadosa. Su padre, siguiendo una arraigada tradición de familia, tenía la intención de hacer de él un hábil comerciante a fin de poder entregarle más adelante sus negocios.

La primera juventud de Fermín fue pacífica y dichosa en todo sentido. Se distinguía por su inteligencia extraordinaria y por las cualidades valerosas y caballerescas de su carácter, que dejaba entrever desde su infancia. Su madre, mujer admirable, le refería en su niñez las leyendas y tradiciones de la ciudad de Cádiz, tan ricas y fantásticas como un capítulo de Las mil y una noches y el pequeño Fermín la escuchaba leyendo las palabras en sus labios. Esas historias románticas ejercieron profunda influencia sobre el muchacho y a menudo recordaba, en medio de su vida tormentosa, aquellas horas felices.

Al cumplir los quince años su padre lo envió a Inglaterra para que perfeccionase sus conocimientos del idioma inglés y continuara sus estudios comerciales. Fue este el primer acontecimiento importante en la vida de Salvochea. En Inglaterra descubrióse ante él un nuevo mundo. El carácter severo y puritano de la vida británica con sus formas rígidas y convencionales y sus impresiones prosaicas, produjeron una influencia profunda en el joven. La diferencia era demasiado notoria: el hermoso cielo azul de Andalucía, Cádiz con sus blancas casas, sus palmeras y sus habitantes rebosantes de temperamento y de pronto Londres con su neblina, sus edificios negros, el humo de las chimeneas, las calles frías e inhospitalarias. Al principio Salvochea se sentía como un prisionero en el nuevo ambiente, pero su carácter enérgico venció rápidamente el primer influjo desagradable de Inglaterra. Se dedicó a estudiar a los hombres y descubrió que el inglés seco y frío posee al mismo tiempo un instinto de independencia individual notablemente desarrollado y un sentimiento de libertad personal que es raro encontrar en otros países.

Los cinco años que Fermín pasó en Londres y en Liverpool fueron para él un período de gran desarrollo intelectual. Dedicó todos sus momentos libres al estudio de la literatura radical inglesa. Primero fueron los trabajos de Thomas Paine los que produjeron una influencia poderosa sobre él; más tarde estuvo en contacto personal con Charles Bredlow y sus amigos. La propaganda ateísta en Inglaterra tropezaba con grandes dificultades en esa época, pero Bredlow y sus compañeros luchaban con la mayor energía en favor de sus convicciones, tratando de destruir el concepto medieval del teísmo que impera aun hoy día en vastos círculos de la sociedad inglesa.

El joven Salvochea acogió con entusiasmo la nueva doctrina y se convirtió en ateo. Para el español el ateísmo desempeña, en general, un papel más importante que en las demás naciones. Es la condición primordial de todo movimiento libertario, el primer paso de todo libre progreso individual. España es el país clásico del clericalismo católico, el país de la Inquisición, que ha sido casi totalmente arruinado por el dominio oscurantista de la Iglesia. He ahí la razón por qué Salvochea ha sido toda su vida un propagandista radical e incansable del ateísmo.

Pero Salvochea conoció en Inglaterra otro ideal, que ejerció una gran influencia sobre su actuación posterior. Cuando llegó a Londres, vivía aún Robert Owen, el célebre comunista inglés. Sus ideas no sólo influían poderosamente sobre la clase obrera británica, sino también sobre los elementos idealistas de la pequeña burguesía inglesa. Salvochea estudió las obras de Owen y de otros escritores comunistas. Los hechos sociales aparecieron de pronto a sus ojos bajo otra faz; prodújose una revolución en su mentalidad y poco a poco empezó a comprender todo el significado del gran problema social. La brillante crítica de la propiedad privada formulada por Owen descubrió repentinamente ante él todos los males sociales y al propio tiempo desarrollose en él el grandioso ideal de la igualdad social y económica, como el único capaz de crear una vida armónica en la sociedad humana. Salvochea se hizo comunista y siguió siéndolo hasta el último día de su vida. Muchos años más tarde, en una ocasión especial, él mismo analizó su evolución revolucionaria recordando su "período inglés" con estas palabras características:

"Ciertos libros ejercen en determinados momentos una inf1uencia poderosa sobre el desarrollo de un hombre: Se sabe que el primer libro que leyó Ravachol fue la novela El judío errante de Eugenio Sue. La influencia de este libro no se extinguió jamás en él, según su propia declaración. Lo mismo puedo decir de mí; viviendo en Inglaterra leí por vez primera a Thomas Paine. Sus escritos me convirtieron en internacionalista y hasta hoy día me hallo todavía bajo su influencia. 'Mi patria es el mundo, todos los hombres son mis hermanos y mi religión consiste en hacer el bien.' Estas palabras produjeron una impresión inolvidable en mí; yo buscaba en cada palabra un sentido profundo y ellas se han grabado en mi mente para siempre. Más tarde conocí a Robert Owen, quien me enseñó el ideal sublime del comunismo, y a Bredlow, que me hizo conocer los puntos de vista del ateísmo. Todo lo demás se desarrolló en mí por cuenta propia."

IV       Breve esbozo de la historia social española de mediados del pasado siglo

En 1864 Salvochea abandonó Londres para regresar a Cádiz. En aquel entonces se iniciaba en Andalucía un vigoroso movimiento revolucionario. Rafael Guillén y Ramón de Cala, dos hombres valientes y socialistas convencidos, se consagraron con mucha energía y entusiasmo a organizar los elementos republicanos y demócratas de la provincia. El movimiento republicano en Andalucía ha tenido siempre un marcado carácter socialista y la mayor parte de sus apóstoles y propagandistas fueron partidarios del socialismo.

La propaganda socialista se inició en España después de la revolución de 1840. En aquella época Joaquín Abreu desarrollaba en Andalucía una propaganda vigorosa y llena de éxito en favor de las ideas de Charles Fourier. Explicaba sus ideas en la prensa radical de Cádiz, ideas que hallaron bien pronto un eco en los periódicos de otras ciudades. Para conocer el desenvolvimiento que ha tenido ese movimiento basta recordar el hecho de que Abreu logró en un breve plazo, de cuatro a cinco millones de pesetas para fundar una colonia fourierista en los alrededores de Jerez de la Frontera. Pero el gobierno impidió la realización de ese proyecto, persiguiendo a los propagandistas socialistas. De éstos, los más conocidos fueron Pedro Ugarte, Manuel Sagrario y Faustino Alonso; más tarde se agregaron José Barterolo, Pedro Bohórquez y finalmente Guillén y De Cala, a quienes ya hemos mencionado.

En 1864, Fernando Garrido, el famoso historiador y socialista español, que conoció en Cádiz las doctrinas de Fourier, fundó el primer periódico socialista de España, La Atracción, que apareció en Madrid. La publicación no vivió mucho tiempo pero gracias a ella se formó en la capital un círculo socialista que editó más tarde otro órgano, La Organización del Trabajo. Hombres como el heroico Sixto Cámara, que cayó luego en la lucha por la república social, Juan Sala, Francisco Ochando y después el fogoso Cervera eran las figuras principales del círculo socialista de Madrid. Cervera ha sido el fundador de la primera escuela libre socialista de España, pero cuando ya contaba con más de 500 alumnos el ministro Morillo sofocó esa brillante empresa, diciendo que "en España no necesitamos hombres capaces de pensar, sino bestias de trabajo".

En Barcelona el primer movimiento socialista fue influido por el comunismo icario de Étienne Cabet. En 1847 el comunista Monterreal fundó La Fraternidad, primer periódico comunista de la capital catalana, en el cual publicó la obra de Cabet Viaje a Icaria. Ya en 1840 el obrero Munst había organizado en Barcelona un sindicato de tejadores con 200 miembros, echando así la base dcl futuro movimiento sindicalista.

Desde 1850 se desarrolló en Cataluña una activa propaganda por las ideas de Proudhon, que venció poco a poco a todas las otras tendencias. Ramón de la Sagra y el famoso Pi y Margall tradujeron las obras del teórico francés y bien pronto nació en Barcelona y en otras ciudades catalanas un vasto movimiento mutualista y sindical. Este movimiento pasó a Andalucía, aunque no ha tenido allí la misma importancia que en Cataluña. En 1853, el gobierno español intentó ahogar totalmente ese pacífico movimiento; pero la ley contra las asociaciones obreras no fue más que letra muerta. En 1854 se creó una federadón de todas las corporaciones obreras de Cataluña, contando con 90.000 socios. En 1855, el general Zapatero quiso sofocar ese movimiento por medio de la fuerza. Fueron clausurados los locales de las corporaciones y reducidos a prisión los propagandislas más conocidos. Al principio los obreros se mantuvieron tranquilos, pero de pronto 50.000 proletarios pertenecientes a todos los gremios abandonaron el trabajo, el 2 de julio de 1855, en las fábricas dc Barcelona, Sans, Cornellá, Reus, Badalona y otras ciudades, declarando la huelga general en defensa dc sus derechos. Nadie esperaba semejante hecho; la excitación general era enorme y el gobernador de Barcelona lanzó una proclama a los obreros prometiéndoles reconocer sus exigencias si volvían al trabajo. Los obreros consintieron. Durante los primeros momentos se habló mucho, efectivamente, de reformas sociales, pero al mismo tiempo se adoptaban con todo sigilo las medidas más bajas contra la organización de los trabajadores, hasta que finalmente fueron proclamadas, en 1861, las conocidas leyes de excepción contra el proletariado de Cataluña. Desde entonces los obreros esparñoles renunciaron a toda esperanza en una táctica pacífica y en los llamados derechos legales.

En Andalucía, bajo el gobierno de Narváez, la reacción había destruído desde hacía tiempo la fe en el progreso pacífico. Hay pocos lugares en el mundo donde se haya vertido tanta sangre como en ese país maravilloso. Andalucía ha sido siempre la región de las conspiraciones y de las revueltas, porque más que cualquier otra provincia de España ha sufrido bajo el yugo terrible de la reacción. Millares de hombres y mujeres valientes anegaron con su sangre la tierra de Andalucía, miles de sus habitantes perecieron en las cárceles de las colonias penales, mas la reacción nunca fue capaz de sofocar el espíritu rebelde que late en el corazón del pueblo andaluz.

Las sublevaciones de Málaga, Utrera y de la provincia de Sevilla en 1857 fueron reprimidas de un modo sangriento. Centenares de rebeldes fueron fusilados o recluídos. Sólo en Sevilla se asesinaron 95, meses después de haber sido sofocado el levantamiento.

En 1861 se produjo una gran sublevación bajo la jefatura del republicano socialista Pérez del Álamo. Este levantamiento tuvo las mejores probabilidades de obtener un éxito. Fue preparado durante mucho tiempo y no menos de 30.000 hombres se unieron a los rebeldes cuando entraron en la ciudad de Loja; pero la incapacidad militar de los dirigentes fue el mayor obstáculo para la empresa. Después de algunas luchas luchas sangrientas los revolucionarios fueron vencidos. El gobierno reaccionario se vengó horriblemente: más de 200 hombres fueron fusilados por orden de los Consejos de Guerra, la mayor parte de ellos sin proceso. Centenares de personas fueron enviadas a presidio, la reacción prohibía toda manifestación de libertad y sólo en 1864, precisamente cuando Salvochea regresaba de Londres, la situación general de Andalucía era algo mejor. Creemos que esta somera revista histórica ha sido necesaria porque ella ofrece al lector un pequeño cuadro de la situación bajo la cual se ha desarrollado la acción de Salvochea.

V        De Londres a Cádiz - La comuna revolucionaria de Cádiz -La república traicionada por los republicanos timoratos y politiqueros -Defensa de Cádiz - Entereza ante la derrota

Fermín Salvochea volvió a Inglaterra hecho un comunista y ateo. En su patria se convirtió en revolucionario y republicano. Claro está, en defensor de una república comunista. Con todo el apasionamiento entusiasta de su noble carácter se entregó al movimiento revolucionario conspirador. Tuvo una participación activísima en las empresas más arriesgadas y su valor personal, su espíritu de sacrificio, lo convirtieron poco a poco en uno de los dirigentes más capaces y de mayor influencia en el movimiento republicano. Salvochea era rico, sumamente rico; se decía que su padre poseía una fortuna de tres millones de pesetas; pero Fermín vivía modestamente y se valía de su riqueza como fondo para la causa revolucionaria.

Las casamatas de San Sebastián y Santa Catalina, cerca de Cádiz, era en aquel entonces el albergue de los presos políticos de toda España. Los revolucionarios que debían ser recluídos en las colonias penales de Fernando Poo o de Manila quedaban encerrados durante algún tiempo en las prisiones de Cádiz, antes de que fuesen enviados a su destino. Salvochea los visitaba a todos y tenía para cada cual un buen consejo y alguna ayuda.

En 1866 Salvochea y sus amigos organizaron una empresa grandiosa. Se esperaba que los artilleros encarcelados, que habían tomado parte en la sublevación de Madrid, serían enviados a la prisión de San Sebastián para transportarlos luego a Manila. Pero por lo visto el gobierno se mostró receloso porque cambió repentinamente de opinión.

En 1867 la reina Isabel volvió a poner el mando en manos del odiado verdugo Narváez y el país desdichado sintió las consecuencias de una terrible reacción. Ya en junio de 1868 habían estallado algunas revueltas aisladas en Cataluña y Andalucía, pero fueron inmediatamente reprimidas en sangre. Salvochea tuvo una participación destacada en el levantamiento militar del regimiento Cantabria; dicho levantamiento fue el preludio de la revolución de septiembre de 1868. Ésta comenzó el 18 de septiembre en Cádiz, propagándose cual un incendio por toda Andalucía. El día 28, el ejército real fue batido por los insurgentes y el 29 la comuna de Madrid proclamó la destitución de la dinastía borbónica.

Salvochea fue elegido miembro de la comuna revolucionaria de Cádiz y segundo comandante del segundo batallón de voluntarios. Fueron muchos los que quisieron incorporarse a él, pero Salvochea eligió únicamente a los republicanos y a los comunistas.

Toda España saludó con el mayor júbilo la caída de la odiada dinastía y durante un instante pareció que se iban a realizar millares de esperanzas. Pero los hombres del gobierno provisional de Madrid no eran más que monárquicos liberales y adversarios del ideal republicano. Gracias a la actitud vergonzosa del republicanismo burgués, Castelar y sus amigos, los miembros del nuevo gobierno, los señores Prim, Zorrilla, Sagasta, etc., adquirieron valor y se pronunciaron abiertamente contra la República. Salvochea y sus amigos comprendieron el peligro, sabían que el gobierno flamante se vengaría de los republicanos en la primera oportunidad. Con el propósito de prepararse para la lucha los revolucionarios andaluces convocaron para los primeros días de diciembre de 1868 una gran asamblea en Álava. Salvochea seleccionó los elementos fieles de Cádiz, recomendándoles que no depusieran en modo alguno las armas. El 5 de diciembre apareció, inesperadamente, an te los muros de Cádiz, una sección de artillería exigiendo, en nombre del gobierno, que la milicia revolucionaria hiciera entrega de sus armas en el término de tres horas. Aún no había transcurrido este plazo cuando comenzó el tiroteo. Algunos revolucionarios cayeron muertos y otros heridos.

lnmediatamente Salvochea se colocó al frente de los rebeldes y organizó la defensa militar de la ciudad. La lucha duró tres días; la artillería hizo esfuerzos desesperados por conquistar la plaza sin resultado alguno. Salvochea luchó como un león, estaba en todos los sitios de mayor peligro y su valor heroico infundió a los rebeldes una fuerza increíble.

Al cuarto día los embajadores de la ciudad solicitaron un armisticio, que fue aceptado por ambas partes. Pero el gobierno "liberal" se apresuró a enviar contra los valerosos insurrectos un ejército al mando del general Caballero de Rodas. Salvochea mantuvo su posición hasta el 11 de diciembre; pero a medida que el general se iba acercando, sin encontrar resistencia, comprendió Salvochea que el pequeño núcleo de revolucionarios mal armado no estaba en condiciones de oponerse a un ejército y que toda resistencia sólo ocasionaría una matanza, sin ninguna probabilidad de éxito. En consecuencia disolvió la milicia revolucionaria enviándola a otro lugar y quedándose él solo. Se fue tranquilamente al casino militar para esperar allí al general Caballero de Rodas. El coronel Pazos, jefe del tercer regimiento de artillería, lo fue a ver para pedirle que salvara su vida, abandonando Cádiz, porque el general ordenaría, con toda seguridad, que fuese fusilado. Salvochea no aceptó. El coronel le ofreció su ayuda personal, pero Salvochea se mantuvo firme en su decisión. Sabía que el gobierno lo consideraba como culpable principal y en caso de no ser hallado por De Rodas la ciudad entera debería sufrir por su causa y eso habría sido para él peor que la muerte. Su carácter noble no le permitió pensar en su propia salvación; estaba dispuesto a afrontar toda la responsabilidad y resuelto a morir por sus hechos. Esta actitud admirable impresionó profundamente hasta a sus enemigos y el general De Rodas, no queriendo ser el verdugo de semejante hombre, lo envió en calidad de prisionero de guerra a la fortaleza de San Sebastián.

Empero el pueblo de Cádiz supo apreciar este carácter elevado y pocos meses después Salvochca era elegido por gran mayoría representante de Cádiz en las Cortes. El gobierno provisional había declarado anteriormente que no reconocería esa elección y el parlamento "revolucionario", en efecto, apoyó esta actitud. Diríase que esos extraños "revolucionarios" querían demostrar que Salvochea no cuadraba en su compañía; en este sentido tenían razón, pues el verdadero sitio del gran rebelde era la barricada y no el parlamento.

VI       Amnistía - Movimiento federalista de Cataluña -Derrotados - París - Vuelta a Cádiz - Salvochea alcalde de Cádiz

En febrero de 1869 se reunió el nuevo parlamento y una de sus primeras resoluciones fue la de conceder la amnistía a los presos políticos, que todo el pueblo requería enérgicamente. Algunos días después Salvochea y muchos otros abandonaron las casamatas de San Sebastián y Santa Catalina. Salvochea reanudó en seguida sus trabajos, fomentando en Andalucía una agitación vigorosa a favor de un nuevo levantamiento republicano, porque era aquel el único modo de salvar las consecuencias de la revolución del 68.

El 1 de junio de 1869 las Cortes adoptaron una resolución monárquica, por 214 votos contra 56, decidiendo buscar en Europa un rey adecuado para el trono español. Emilio Castelar y otros republicanos burgueses se limitaron a protestar débilmente en lugar de recurrir a la única solución que les quedaba: la sublevación. Pero esos comediantes republicanos no querían saber nada de tales medios y prefirieron traicionar la República y la revolución de 1868. En el mes de septiembre estalló en Cataluña el levantamiento federalista. Salvochea y sus amigos resolvieron en el acto apoyar a los rebeldes agitando la bandera de la revuelta en su provincia. El 30 de septiembre, Salvochea a la cabeza de 600 hombres, marchaba de Cádiz a Medina para reunirse allí con los revolucionarios de Jérez y de Ubrique. Aun cuando aquéllos sabían que las perspectivas de triunfar no eran muy brillantes, decidieron iniciar la campaña, costara lo que costara. Sabían que el levantamiento era el último recurso para defender su libertad y, hombres resueltos, estaban decididos a morir antes que someterse sin intentar la defensa.

Salvochea fue perseguido inmediatamente por las tropas del gobierno. No lejos de Alcalá de los Gazules se llevaron a cabo los primeros encuentros sangrientos. Los militares eran cien veces más fuertes que los revolucionarios mal armados; pero éstos lucharon con notable heroísmo y en pocos días presentaron tres batallas encarnizadas. Rafael de Guillén fue hecho prisionero y los soldados lo asesinaron en una forma salvaje, por orden del coronel Luque. Cristóbal Bohórquez, el defensor incansable y heroico de la libertad e igualdad sociales, cayó en el campo de batalla. Salvochea luchó como un héroe; sabía que su causa estaba perdida, pero su valor era inquebrantable. Finalmente, después que el ejército hubo conquistado los sitios estratégicos más importantes y después de haber recibido los rebeldes la noticia de que no había sido posible promover un levantamiento en Málaga y en Sevilla, los revolucionarios dispersaron sus filas para salvarse aisladamente. Sometiéndose a varios peligros, Salvochea y otros lograron llegar a Gibraltar. De allí pasó a París, donde frecuentó los círculos avanzados que se agrupaban en torno de La Revue, Le Rapell y otros periódicos radicales. De París Salvochea partió para Londres, de donde pudo regresar a España gracias a la amnistía de 187l. En Cádiz el pueblo lo acogió con indescriptible entusiasmo y ese mismo año fue elegido alcalde.

Como alcalde de Cádiz, Salvochea trabajó mucho por el embellecimiento de la ciudad, convirtiéndola en una de las más hermosas de España. Estableció también algunas reformas útiles en la administración política. Pero no duró mucho tiempo en su cargo porque en julio de 1873 estalló en España la revolución cantonalista y Salvochea fue uno de los primeros en tomar el fusil en la mano para la conquista de la igualdad económica y la autonomía local.

VII       El movimiento cantonalista y sus consecuencias - Barcos ingleses y prusianos en ayuda de la reacción - Prisión en La Gomera -Sus estudios y su evolución filosófica - Indulto rechazado - La fuga

El 9 de febrero de 1873 el rey Amadeo renunció al trono y pocos días después fue proclamada la República española. La lucha sangrienta de la Comuna de París había producido gran impresión en España y se presentía que iban a ocurrir grandes acontecimientos. Por eso Amadeo prefirió renunciar. Pero el pueblo tampoco estaba conforme con la república centralista y debido a eso los hombres del nuevo gobierno se vieron obligados a proclamar la república federativa el 8 de junio de 1873. Para pacificar a los descontentos se eligió para la presidencia del ministerio al conocido proudhoniano Pi y Margall; pero el 3 de julio, al establecerse la nueva Constitución, los federalistas se dieron cuenta de que se trataba de engañarlos. Pi y Margall, el único hombre honesto y resuelto del nuevo gobierno, renunció a su cargo por no querer traicionar sus principios. Entre el 5 y el 13 de julio se sublevaron numerosas ciudades proclamándose como comunas independientes.

No puede ser, desde luego, el objeto de nuestro trabajo ofrecer un cuadro de ese movimiento complicado, que sólo concluyó el 11 de enero de 1874 con la represión sangrienta de la comuna de Cartagena. Esta ciudad heroica estuvo sitiada durante seis meses por el ejército español y por buques de guerra prusianos e ingleses antes de que se consiguiera someterla.

Salvochea se adhirió inmediatamente al movimiento federalista y fue elegido presidente del comité administrativo de la comuna de Cádiz. Pero su situación era difícil a causa de que había múltiples tendencias en el movimiento mismo. A principios de agosto llegó a las puertas de Cádiz el general Pavía al mando de un ejército. Salvochea y sus amigos defendieron la entrada de la ciudad, pero los buques de guerra británicos del puerto de Cádiz se pusieron del lado de las tropas del gobierno, terminando con ello toda tentativa de defensa interior.

Salvochea se hallaba en un lugar seguro cuando los soldados del general Pavía entraron en la ciudad. Le hubiera sido muy fácil llegar en bote hasta Cibraltar, pero al saber que muchos de sus amigos habían sido arrestados él mismo se entregó en manos del enemigo a fin de compartir la suerte de sus camaradas.

El consejo de guerra de Sevilla, lo condenó a reclusión perpetua en una de las colonias penales de África. Su noble amigo Pablo Laso se presentó voluntariamente ante el tribunal con la intención de acompañar a Salvochea en su encierro. En marzo de 1874 ambos fueron enviados al presidio de La Gomera. Salvochea soportó su destino con la mayor calma. Su familia le ayudaba con dinero, pero él compartía hasta el último céntimo con los desdichados presos y con los habitantes pobres de la colonia que lo veneraban como a un santo. Salvochea era el espíritu bueno de la isla, amigo y hermano de todo el mundo; su consuelo influía sobre todos evitando la desesperación. En 1876, fue trasladado a Ceuta, pero de allí fue nuevamente llevado a La Gomera. Durante los ocho años que pasara en las colonias penales, Salvochea estudió la medicina teórica y práctica, dedicando todos sus esfuerzos a los moradores de La Gomera. Pero él mismo cumplió también una notable evolución intelectual en su cautivero. Estando aún en España había tomado una participación entusiasta en el movimiento obrero español y fue uno de los primeros miembros de la Internacional en ese país; pero fue en la reclusión donde halló el tiempo necesario para ocuparse de las ideas y aspiraciones de la federación española de la Asociación Internacional de Trabajadores; comprendió poco a poco que la república federativa no era más que el último escalón en la evolución libertaria y los escritos de Bakunin y de otros pensadores avanzados lo llevaron finalmente al anarquismo, que propagó con la mayor energía hasta el último momento de su vida.

En 1875, la madre de Salvochea trató de obtener el indulto de su hijo. Gracias a la ayuda de varios amigos influyentes logró el consentimiento de Cánovas del Castillo; pero cuando Salvochea tuvo noticia de esta gestión escribió a su madre una carta apasionada en la cual le prohibía hacer esfuerzo alguno en favor de su indulto, declarando que prefería morir en la prisión antes que aceptar un favor de sus enemigos más acérrimos. En 1883 la Municipalidad de Cádiz hizo una nueva tentativa en este sentido, con todo éxito, y el Tribunal Supremo resolvió conceder la amnistía a Salvochea. Pero no habían contado con el férreo carácter del gran revolucionario. Cuando el gobernador de la colonia penal le leyó su indulto, Salvochea rompió el documento en presencia suya, declarando que para él sólo existían dos maneras de ser libertado: o bien por su propia fuerza o por medio de una amnistía general para los presos políticos. Es de imaginar la impresión que produjo su actitud. Renunció Salvochea a la libertad y continuó en la prisión. Pero nueve meses más tarde consiguió huir de La Gomera. Logró alcanzar un pequeño velero árabe con el cual llegó a Gibraltar. Después de una corta permanencia en Lisboa y en Orán se estableció en Tánger, residiendo allí hasta 1886, cuando, en virtud de la muerte de Alfonso XII, pudo volver a España, donde fue recibido con un entusiasmo indescriptible.

VIII        1881 - Primer congreso público de los anarquistas españoles -El proceso de La Mano Negra - Proceso y condena de Salvochea - Penurias de su prisión - Intento de suicidio - Amnistía - Muerte de Salvochea

Volvió Salvochea en un momento oportuno. De 1874 a 1881 el movimiento anarquista en España atravesó un período espantoso. Las bárbaras leyes de excepción impidieron toda propaganda pública. Centenares de compañeros padecían en las cárceles y sin embargo el movimiento subsistía en las organizaciones secretas. Se editaban periódicos clandestinos, como por ejemplo El Orden, Las Represalias, La Revolución Popular, El Movimiento, etc. Sólo en 1881 terminó ese período aciago y ese mismo año se celebró el primer congreso público de los anarquistas españoles. De 1881 a 1892 el movimiento tomó un considerable incremento, estando Salvochea siempre a la vanguardia de sus camaradas. En 1886, es decir, poco tiempo después de volver a Cádiz, fundó un periódico anarquista, El Socialismo, y llevó a cabo una enérgica propaganda en Andalucía. En todas las aldeas organizáronse los labriegos y el anarquismo hizo un progreso enorme en la provincia entera. El gobierno contemplaba con terror ese movimiento. Trató de suprimir el periódico por medio de una serie de procesos, pero sólo consiguió fortificar la propaganda anárquica. Durante la aparición del periódico, de 1886 a 1891, Salvochea fue arrestado y condenando numerosas veces, pero su defensa enérgica ante los jueces producía gran impresión, infun diendo cada proceso más vigor al movimiento.

Entonces el gobierno se valió de otro recurso. Ya a principios de 1880 había difundido la noticia de que existía en Andalucía una sociedad conspiradora, La Mano Negra, compuesta de asesinos y ladrones e influida por los principios anarquistas. La prensa reaccionaria repitió tantas veces esta invención que finalmente todo el mundo la creyó y millares de personas fueron detenidas y a menudo condenadas por ser miembros de la presunta Mano Negra. En el fondo, la policía tenía la intención de disolver en esta forma la poderosa Asociación de los labriegos españoles. El 1 de mayo de 1890, Salvochea organizó una grandiosa demostración revolucionaria en toda Andalucía, que produjo una impresión soberbia sobre los trabajadores de España. Al año siguiente, en la misma fecha, se verificó una manifestación análoga, aunque el gobierno había arrestado días antes a Salvochea y a otros compañeros. Poco después del 1 de mayo estallaron dos explosiones en la ciudad. A consecuencia de una murió un obrero y de la otra cuatro jóvenes. La prensa reaccionaria, desde luego, sospechó de los anarquistas. El Socialismo declaró inmediatamente que aquello era una estratagema de la policía, pero poco después un ejército de pesquisas y vigilantes invadió la redacción del periódico, "descubriendo" allí dos bombas que ellos mismos, claro está, habían preparado. El resultado fue que detuvieron a gran número de camaradas; Salvochea tuvo la misma suerte algunas semanas después.

Sucesos análogos ocurrieron también en Jerez de la Frontera, una de las ciudades más revolucionarias de Andalucía. En agosto de 1891 fueron arrestados allí 157 anarquistas, acusados de pertenecer a La Mano Negra. Es claro que esas infamias de la reacción provocaron un odio encarnizado entre los labriegos y campesinos. Viendo pisoteados sus derechos más elementales, algunos centenares de ellos resolvieron libertar por la fuerza a sus camaradas encarcelados en Jerez. La noche del 8 de enero de 1892, 500 labriegos y artesanos penetraron en la ciudad de Jerez al grito de "¡Viva la revolución social! !Viva la anarquía!" Fueron muertos dos terratenientes; al principio los soldados se asustaron y de este modo los rebeldes lograron poner en práctica parte de su plan. Al amanecer, los revolucionarios se tuvieron que retirar después de una lucha sangrienta con la fuerza armada. La venganza de la burguesía fue terrible. El 18 de febrero de 1892 los anarquistas Lamela, Valenzuela, Bisiqui y El Lebrijano fueron ajusticiados. Murieron heróicamente, saludando a la muerte con el grito de "¡Viva la anarquía!" Y ellos resultaron los más felices; otros diez y siete compañeros fueron condenados a diez, doce, quince y veinte años de presidio y algunos aun a perpetuidad. Entre los acusados estaba también Salvochea.El gobierno lo acusaba de haber organizado la sublevación de jerez, estando encerrado en la cárcel de Cádiz. En esta última ciudad no hubo ningún juez que se hiciese cargo del proceso. En consecuencia Salvochea fue puesto a disposición de un consejo de guerra, el cual lo condenó a doce años de presidio.

La actitud de Salvochea ante sus jueces fue valiente. Bien sabía que iba a ser condenado, costara lo que costara. Véase su diálogo con el juez: "Está usted obligado a contestar la verdad a todas las preguntas que le voy a formular". Salvochea: "Este proceso no es más que una comedia vergonzosa y yo estoy condenado ya antes de presentarme ante ustedes; por lo tanto no tengo nada que contestar". El juez: "La ley establece que el acusado que renuncia a responder a las preguntas que le plantea el juez reconoce su culpabilidad". Salvochea: "Estoy resuelto a asumir la responsabilidad de mi silencio". El juez: "Pero debe usted respetarme como juez". Salvochea: "Para mí todos los hombres son iguales. Yo no reconozco superiores y no tengo por qué respetarle". El juez le formuló todavía una docena de preguntas, pero Salvochea guardó silencio.

Salvochea fue transportado a la cárcel de Valladolid, donde debía cumplir su condena. Al principio se le tuvo aislado completamente del mundo exterior y ni siquiera se le permitía escribir cartas. Sólo el 7 de noviembre de 1893, cuando estaba ya gravemente enfermo en el hospital de la prisión, se permitió que algunos íntimos amigos suyos lo visitaran. Su estado era de lo más espantoso que imaginarse pueda. El primer domingo después de haber llegado a la cárcel de Valladolid, el director le exigió que asistiese a misa. Salvochea se negó, diciendo que era ateo. "No importa -replicó el director- usted irá a la iglesia o de lo contrario lo encerraré en una celda subterránea". -"Prefiero la celda"- contestó Salvochea. Fue alojado en una cueva horrible, en un agujero oscuro, húmedo y frío. Pasaron algunos meses; Salvochea enfermó a causa de la humedad y sintió que sus fuerzas le iban abandonando de día en día. No podía esperar salvación alguna, porque España atravesaba entonces un período reaccionario. En este estado resolvió suicidarse, para poner fin a sus dolores. Con una vaina rota se produjo dos heridas profundas en las venas del cuello y en un costado. Luego se tendió en el suelo y perdió el conocimiento. Pero debido al horrible frio que reinaba en la celda su sangre se congeló en las venas y esta fue su salvación.

Habiéndolo encontrado en tan espantoso estado el director se acobardó. Lo trasladó al hospital y poco a poco fue reponiéndose. Al recobrar la salud el director le ofreció un puesto de escribiente en la prisión, pero Salvochea se resistió a aceptar, diciendo que no quería ser un sirviente del Estado, ni siquiera en esa forma. El 21 de agosto de 1898 fue trasladado a la cárcel de Burgos. Allí su situación era mejor. Tradujo una obra de astronomía de Flammarion, produciendo algunos otros trabajos de carácter literario. Por fin, en 1899, cuando los prisioneros de Montjuich fueron libertados, gracias al vasto movimiento de protesta, se abrieron también para Salvochea las puertas de la prisión. Se dirigió a Cádiz donde el pueblo lo acogió con señalado júbilo. Su espíritu seguía siendo siempre el mismo, pero su salud, sobre todo la vista, sufría mucho a causa de los largos años de encierro.

Salvochea se mostró activo hasta el final de sus días. Sacrificó sus bienes y su sangre, toda su fortuna, por el ideal en que creía y llegó a ser tan pobre como el proletario más indigente. Escribió numerosos artículos para la prensa anarquista de España y editó también algunos folletos. Su último trabajo literario ha sido una excelente traducción de Campos, fábricas y talleres de Kropotkin, que se publicó primeramente en La Revista Blanca y luego en libro.

IX       Sepelio de Salvochea

Esta es, brevemente narrada, la biografía de Fermín Salvochea, héroe y luchador. Su muerte causó un mar de lágrimas y su sepelio dió lugar a una manifestación enorme, en la que participaron cerca de 50.000 personas. De todos los pueblos y aldeas afluyeron los pobres y desheredados para despedirse del extinto. Centenares de mujeres besaban los labios fríos que antes llamaran con tanta frecuencia a la lucha por el pan y la libertad. Yal ser depositado en la fosa el cadáver del inolvidable camarada, millares de bocas exclamaron: "¡Viva la anarquía!"

Salvochea ha muerto, pero un movimiento que cuenta en sus filas con semejantes hombres es invencible.

Rudolf Rocker (1945)